Entrega final del plan de diseño barrial
Finalmente, llegó el día de la entrega. Con muchos nervios preparamos todo y colgamos nuestras láminas. Debíamos volver a las doce y media. Personalmente aproveché ese tiempo para desayunar y descansar porque sinceramente he estado muy cansada estos días. Ya estoy agotada de pensar constantemente en el proyecto, de trabajar sin parar todos los días. Y sé que no soy la única: el cansancio se nota en la generación completa es algo que se siente en el ambiente.
Ahora que esta etapa está llegando a su fin, solo puedo decir que estoy profundamente agradecida con mi grupo. Siento que logramos una conexión real, trabajamos con compromiso y en armonía. Desde el principio estuvimos en la misma sintonía: todas queríamos hacer las cosas bien, abordar la problemática con seriedad y cuidar cada detalle del proceso. Eso hizo que el trabajo fluyera, que nos apoyáramos mutuamente y que cada esfuerzo valiera la pena. Gracias a eso pudimos trabajar bastante bien como equipo, complementarnos y avanzar. Con muchísimos debates para poder afinar las cosas lo más posible, pero también cabujones de por medio, avanzamos bien pero también nos llevamos muy bien y todo eso hizo más ameno el trabajo, hasta nos hicimos burritos grupales. Y terminamos esta entrega riendo y llorando juntas, como buen grupo que somos.
El día de la entrega, particularmente para nosotras, fue un poco frustrante, porque esperábamos que nos fuera mejor. Al momento de colgar y ver los trabajos de nuestros compañeros, me di cuenta de cuánto habían trabajado todos, y sentí que nuestra entrega no se veía tan bien al lado de las demás. Aun así, aunque no creí que nos iría increíble, tampoco pensé que sería tan bajo el resultado. Sentíamos que teníamos todo claro, sabíamos exactamente qué estábamos haciendo y estábamos seguras de nuestra propuesta.
Quizás lo que nos faltó fue seguir desarrollando más el proyecto, afinar la propuesta, revisar el conjunto con más detalle. Por ejemplo, el diseño casi no lo revisamos. En comparación, algunos grupos lograron plasmar su propuesta con mucha claridad desde el principio. A nosotras nos costó más abordar la organización del proyecto, porque el sector donde trabajamos ya está lleno de información, convergencia y movimiento, y pensamos que no era necesario llevar más situaciones a otros lugares si ya estaban concentradas en puntos específicos. Pero finalmente entendimos que sí era importante hacerlo. Que, aunque no se tratara de grandes intervenciones, podríamos proponer intervenciones pequeñas como plazas de bolsillo, lo que nos sugirió la ayudante, personalmente jamás había escuchado ese término, por lo cual creo que nos faltó revisar más toooodo el proyecto, nos estancamos en algún punto y no supimos seguir avanzando con todo.
Creo, que si hubiéramos presentado nosotras, nos habría ido mucho mejor. Como dije antes, teníamos claro qué queríamos hacer. Pero quizás no lo supimos expresar gráficamente de la mejor manera. Nos faltaron esquemas, detalles en las situaciones, mejoras tanto en los perfiles como en los fotomontajes. No nos dijeron mucho sobre esas partes, pero sabemos que podríamos haber buscado mejores formas de transmitir nuestras ideas.
Como grupo, ahora tenemos más claro cómo avanzar. Tal vez en el momento no lo vimos por el cansancio, pero ahora entendemos mejor qué debemos explicar y reforzar. Lo único que me deja un poco a la deriva es no saber con certeza cuánto deberíamos mejorar de esta entrega para la próxima etapa. Se supone que ahora comenzamos a trabajar de forma individual, proponiendo nuestro propio proyecto, lo que cambia totalmente el enfoque. Entonces, no sé si vale la pena rehacer cada esquema, mejorar toda la entrega como si fuera una nueva, o simplemente reforzar los aspectos más generales que servirán de base para lo que viene.
Esa incertidumbre me tiene un poco confundida, pero supongo que lo iremos entendiendo en el proceso. Como siempre, es parte del aprendizaje.





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